Salgo a tomar un café al bar. Mientras espero que me lo sirvan, cojo el diario (no debiera si no es el nouTorrentí). La camarera me trae un café humeante. Tras un sorbo leo:
Manifestaciones en TVV, en Sanidad, en Educación. Y las que quedan. Pienso yo. Paso pagina.
La alcaldesa de Valencia dice: ¡Un bolso LOUIS VUITTON es un regalo habitual! Tras meditar un poco, me pregunto: ¿Esta tía no está bien, con lo que cae ahí fuera…?
Sigo leyendo: El recién estrenado presidente Fabra dice: ¡Vivíamos por encima de nuestras posibilidades! Ja ja ja ja. Río en voz alta. ¡Él no, seguro! Miro a la gente que está cenando en este bar barato. Seguro ha recibido un bolso Vuitton de su jefe y vienen a cenar barato para derrochar. ¡Mira tú, otro que alucina, me digo yo!
Manuel Portolés comenta que en innovación España esta por detrás de Portugal en el puesto 39.
Si ya lo dice mi perro: ¡a ver si innováis! ¡Siempre el mismo pienso, cada día la misma insulina! (es diabético el pobre. Eso sí, por vivir por encima de sus posibilidades).
Dejo el diario, cabreado, más de lo que estaba al entrar y decido dar una vuelta por la avenida.
Salgo y cruzo (no sin esfuerzo) al grupo de personas que fuman en la calle como ilegales.
Termino de salir del gentío y me incorporo a la avenida. Esa arteria de vida que es de Torrente.
Hace bastante frío. Inspiro una gran bocanada de aire (que es gratis, ¡de momento!) y miro a una mujer que me cruza muy bella, la miro (sanamente) y giro la cabeza por mantener unos segundos mas esa visión y, ¡zasss! una mierda de perro que no veo. ¡Una que hay y la dejan debajo de mi pie! Me limpio, y más cabreado aún decido irme a casa. Llego a la esquina y veo un tipo que está cada día sentado en el mismo banco. A su lado, un cartón de vino y una fila de colillas usadas, (seguro que no por él) Alineadas.
Siempre está cabizbajo, como recordando. Son las 21:00 horas y la noche promete ser fría. Sólo viste un chándal. Me viene a la memoria el refrán aquel que dice que pisar una mierda trae suerte.
Hoy debo de tenerla yo, pues he pisado una. Él no tiene suerte, pues no ha pisado ninguna.
Él vive en ella.
Dani Shiro





