El Centro de Educación Infantil Sambori abrió sus puertas por primera vez el 2 de enero de 1997, según nos contaba Enrique Chust hijo, gerente del centro, que lo recuerda como uno de los días más importantes para su familia. Sobre todo para Margarita Barbón, su madre y artífice de esta iniciativa, que tras su trayectoria profesional en diversos centros de enseñanza se dio cuenta de que los niños de cero a tres años no venían preparados para acceder a la escuela. Con este objetivo: iniciar a los niños en su andadura escolar, Margarita abrió el Centro de Educación Sambori para dedicarle todo su tiempo a los niños y estudiar su comportamiento durante el crecimiento y aprendizaje, empleando técnicas muy avanzadas que marcaron su propio estilo. Así logra notables avances con los más pequeños a través de la expresión corporal y musical, que según Margarita, “en estas dos técnicas, se les puede sacar mucho rendimiento a sus aptitudes personales”. La familia Chust – Barbón ha orientado toda la carrera profesional de sus miembros a la docencia en diferentes especialidades que les sirven para complementarse profesionalmente en su propio centro. Docentes por vocación, siempre están en continuo reciclaje en lo referente a nuevos métodos de enseñanza y tecnologías que contribuyan a mejorar su formación.
Imaginamos que os habrán exigido muchas cosas para concederos la autorización de Consellería?
El centro ya cumplía la mayoría de requisitos exigidos, aunque hemos reformado las rampas de acceso para minusválidos, así como los aseos de uso exclusivo para ellos.
¿Qué Capacidad tiene el centro?
El centro tiene actualmente capacidad para 62 plazas divididas en 5 unidades de diferentes edades como:
De cero a un año, con capacidad para 8 niños bajo una superficie de 32 m2, con su dormitorio y aula totalmente independientes, incluso su propio patio de juegos.
De uno a dos años, existen dos aulas de 32 m2 respectivamente con todos los requisitos exigidos y su propio patio de juego también
De dos a tres años, aulas de 40 m2 con sus servicios correspondientes y un patio propio de 500 m2 rodeados de pinos y árboles frutales donde los niños se encuentran en plena naturaleza. Disponemos también de una piscina de 12 X 7 metros para impartir en verano cursos de natación para pequeños desde un año y medio hasta 6 años Tenemos además una sala multiusos de 90 m2 que se utiliza sobre todo como sala de reuniones, dormitorio o gimnasio.
¿Qué nos podrías destacar de vuestros servicios?
Ante todo, nuestra cocina totalmente equipada y revisada cada dos meses por la Inspección de Sanidad para garantizar un servicio excelente a los niños. Me gustaría destacar a nuestro personal docente, que aparte de su experiencia en docencia, también está formado para afrontar cualquier emergencia, como incendios o un derrumbamiento. Todo ello supervisado por una empresa de Riesgos Laborales que realiza prácticas anuales para establecer el grado de formación de los empleados. También tenemos contratada una empresa de emergencias médicas para la asistencia inmediata del niño.
¿Está claro que todo es poco para el cuidado de los niños?
Efectivamente, pero me gustaría dejar claro que aunque nuestro centro funciona como una empresa, ante todo es un centro de educación infantil, y que detrás de todo esto existe una vocación docente enfocada a los niños.
¿Qué ofertas propones a los padres para que se interesen por vuestro centro?
Entre muchas cosas, transparencia y libertad de movimientos. Gestionamos ayudas públicas y privadas para contribuir a la economía familiar. Existen actividades para que los padres se involucren con sus hijos y el resto de la clase, realizando juegos junto a ellos y los educadores. Tenemos el día de los abuelos, ya sabes que la base de una buena familia es el abuelo. Fíjate si es importante que existe un dicho que dice que “la familia que no tiene abuelo tendría que comprarlo”. Realizamos teatros infantiles para niños de dos a tres años. También los llevamos una vez al año a una granja escuela para que conozcan los animales, etc.
¿Algún proyecto de futuro?
Tenemos previsto para el curso que viene una actividad medioambiental que consiste en habilitar una zona de huerta donde los padres o abuelos podrán plantar junto a los niños todo tipo de cosechas, para que conozcan los procesos de producción y crecimiento de las plantas. Lo recolectado será para ser consumido por ellos mismos.
¿Qué reflexión harías a los padres después de todo lo expuesto?
Simplemente les diría que ¿cómo se van a negar a traer a sus hijos de cero a un año a un lugar como éste pudiendo pagar de 9 a 17 horas (sin comedor) 8 € al mes? Es al menos para pensarlo.










