Tiene 86 años, una casa llena de recuerdos y una familia numerosa que la quiere y le llama “La tía universal”. Amparín Miquel ha sido homenajeada estos días por ser la primera fallera mayor de una falla de Torrent, pero su biografía trasciende la anécdota fallera y nos muestra a una persona llena de vitalidad y con historias para llenar periódicos enteros.- ¿Qué recuerdos tiene de su experiencia como fallera mayor?
En el año 44 se juntaron un grupo de comerciantes de la Plaza y decidieron crear la primera falla. Formaron una Junta, y ésta nombró a una fallera mayor, que era yo. En aquella época la fallera mayor tenía dos cargos: Reina de las Fiestas del Pueblo y Fallera Mayor. Uno de los versos que hay en el llibret me lo compuso Alfredo Selín, mestre en gai saber (ganador de los Juegos Florales por tres veces), y el otro un escritor torrentino que también había ganado los juegos. En la falla no había tantas actividades como ahora: se hacía un espectáculo para poner las bandas, y otro para la fallera de Honor. Estuvimos celebrando hasta el día de San José, en el que además de la cremà se hizo un bautizo de una niña. Por cierto, no he perdido el contacto con ella: estuve en su comunión, fui su madrina de boda y ahora es una señora que ya tiene nietos.
- ¿Cómo era su vestido de fallera?En la foto del llibret se puede ver cómo ha cambiado el traje desde el año 44. A mí me lo confeccionó mi hermana Agustina, que es maestra de corte y confección y sabe hacer vestidos desde que tenía 11 años. La peineta con la que salgo en la foto del llibret se ve mucho más grande que las de ahora, porque realmente era de una reina de los Juegos Florales, y la hizo un ceramista valenciano muy prestigioso, Peiró. El abanico que lucí el día de San José era de mi abuela, del año 1884: una auténtica obra de arte.
- ¿Qué pasó con las fallas los años posteriores? ¿Por qué no se recuerda ninguna fallera mayor hasta los años 70?
Después de mi año se paralizó, y dos años después volvieron a hacer falla. La fallera mayor fue Amparín Mora, y ese año ya hicieron otra falla en la Avenida. Los años siguientes hubo años en que sí que se hacían fallas y otros en los que no, y así fueron surgiendo comisiones. Después hubo una temporada en la que prohibieron en baile 10 años, y con la polémica las fallas se paralizaron. No hubo Junta Central, y por consiguiente no se nombraron falleras mayores. Cuando volvieron a hacer fallas en los 70 nombraron de nuevo una Junta Central y eligieron otra vez a una fallera mayor.
- ¿A qué dedicó usted su vida, profesionalmente hablando?
Estuve trabajando como enfermera 32 años en Torrent, y me jubilé a los 62 por un accidente. Tengo el brazalete de Dama de la Cruz Roja, y soy Enfermera Internacional. He dedicado mi vida a ello, y he vivido muchas cosas en mi trabajo. Me saqué el título a los 27 años, gracias al apoyo de mi padre, que siempre quiso que yo y mis hermanas fuéramos mujeres avanzadas. Mi abuelo me pagó la matrícula, los libros, y me dio muchos ánimos. En aquella época no estaba del todo bien visto que una mujer trabajara, pero mi familia siempre me dijo que lo importante era que nosotras sabíamos cómo comportarnos, nos habían dado una buena educación, y confiaban en nosotras. En 8 meses aprobé y comencé a trabajar. Pero no sólo he trabajado, también he viajado mucho, por todo el mundo. Tengo recuerdos de todos los sitios en los que he estado. Además, siempre he intentado ayudar a las personas con más necesidad, creo que hacer caridad es muy importante, y nos enriquece como personas.
- ¿Cómo es su vida diaria ahora?La vida que llevo es estar en mi casa, salgo a comprar, guiso todos los días, hago mis gestiones, voy a misa, y algunas veces visito a mis familiares en Madrid y Barcelona. Me voy en tren o autobús yo sola, quiero ser independiente y hacer yo misma mis cosas. Me gusta mucho leer, y hablar con la gente. Mi familia tiene miedo de salir conmigo a la calle porque la gente que me conoce de tantos años me para y nos ponemos a hablar, y se pasa el tiempo volando.
- ¿Cómo ve las fallas actuales? ¿Le parece que ha cambiado mucho el ambiente?
En las fallas veo mucho cambio positivo. Creo que la falla es un bien para la juventud, y que el ambiente fallero es un ambiente sano, donde conviven personas mayores con jóvenes, de todas las edades, de modo que todos pueden aprender muchas cosas. Por poner un ejemplo, el día en el que nos hicieron los homenajes a las falleras mayores torrentinas, actuó en la gala un grupo de baile de una de las fallas. Y me dejaron muy sorprendida, por la gran calidad y porque estas personas no se dedican profesionalmente a ello. Son personas que tienen sus estudios, su trabajo, a parte de la falla, pero dedican su tiempo y su ilusión, y lo hacen tan bien que podrían ganarse la vida con ello.
- ¿Qué sintió durante el homenaje que le hicieron como primera fallera mayor hace unas semanas?
Cuando llegué al auditorio me sentaron cómodamente, y pasé toda la gala muy amena, viendo las actuaciones, y no se me hizo nada larga. Iban llamando a las falleras una a una, para homenajearlas, y yo fui la última. Cuando vinieron a buscarme para subir al escenario, al principio estaba muy tranquila, pero cuando me dijeron que era mi turno, y escuché el nombre de Amparín Miquel, al subir a al escenario cogida del brazo de mi acompañante, me emocioné mucho. Al oír tantos aplausos y ver a tanta gente allí en pie me quedé en blanco, si no me hubieran cogido y ayudado me habría caído redonda. Estaba muy contenta y emocionada.
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