Salvador S.T. comparecía en los Juzgados de Torrent el pasado 11 de junio para declarar sobre el presunto homicidio de su suegro, perpetrado el 1 de junio en la Colonia El Pantano donde residía la víctima habitualmente.Salvador S.T. de 35 años de edad natural de Albal, contó al juez que acudió al domicilio de Ramón Peirats en la Colonia El Pantano junto con su pareja sentimental para hacerle unas curas de unas ulceraciones que tenía su padre en las piernas. Mientras Sara H.P de 35 años de edad entró en el domicilio según la versión de Salvador, él se quedó en la puerta esperando. Fue cuando oyó los gritos de su mujer y al entrar en la casa vio que Sara corría hacia la puerta con el torso desnudo y su padre detrás tratando de abusar de su ella. Al presenciar la escena, cogió una barra de hierro y le golpeó, según él para intimidarlo causándole la muerte al instante. Posteriormente huyeron del domicilio dejando el cuerpo de Ramón abandonado. Dos días más tarde, Salvador alquiló una furgoneta y junto a su mujer regresaron al lugar del crimen donde decapitaron el cadáver y le cortaron las manos para evitar ser identificado. Luego lo trasladaron hasta el pantano del Regajo en Jérica y lo arrojaron a sus aguas con un contrapeso para que el cuerpo se hundiera. Pero el destino quiso que el cadáver fuera encontrado por unos excursionistas, trascendiendo la noticia en todos los medios. Pocos días después, Salvador se entregaba en un puesto de la Guardia Civil en Valencia.
Libertad de la hija con cargos y arrepentimento de Salvador. Sandra, tras declarar en la Comandancia, de la Guardia Civil de Castellón el pasado día 10, fue dejada en libertad por ser madre de dos menores, no sin antes prestar declaración por la ocultación de pruebas que pudieran incriminar a su compañero sentimental quedando a disposición del juzgado nº 4 de Torrent. Según el abogado de Salvador, el presunto homicida se encuentra muy arrepentido de lo sucedido. Respecto al porqué no se entregaron él y su mujer a la justicia desde el primer instante, el abogado respondió que tuvieron miedo de dejar a sus hijos solos si ingresaban en prisión.
Los vecinos tienen sus dudas sobre la versión de lo sucedido. El Nou Torrentí quiso saber la opinión de los vecinos más cercanos. Algunos coinciden en que los acusados no dicen toda la verdad y que sus declaraciones son bastante absurdas, en lo referente a los abusos que dicen haber sufrido del anciano. “Ramón era un hombre que apenas se sostenía en pié”, según Adolfo Visedo, vecino desde hace más de 20 años de Ramón. “Yo mismo tuve que entrar a su casa para ayudarlo a levantarse un día que se cayó.” “Es cierto”, decía Adolfo, que “era un hombre que le gustaba jugar con los niños sin pasar a mayores y que por esto le habían llamado la atención los padres, pero eso ya hace mucho tiempo. Como cuando prefirió hacerse una piscina para atraer a los niños y así jugar con ellos dentro de su parcela. Hasta ahí vale, pero eso de que la hija venía a curarle las ulceras, de eso nada, por aquí no venía. Creo que vinieron a pedirle dinero porque sabían que algo tendría escondido debido a que sno le gustaba gastar y la cosa presuntamente se les fue de las manos, explicó. Luego lo mataron y tardaron más de cuatro días en deshacerse del cuerpo. Lo tenían todo muy planeado: primero la cabeza y las manos que enterraron en Picanya, luego el tronco cuatro días después, de hecho Pedro, otro vecino, los vio cargando un bulto y les dijo si querían ayuda, a lo que se negaron. Llevaban el cuerpo de Ramón envuelto en el propio colchón, por eso al tirarlo al pantano, el cuerpo apareció flotando“ Explicó Adolfo.Ramón era según sus vecinos un hombre solitario de carácter tosco pero no se metía con nadie.
REDACCIÓN N.T
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